Fragmento de la entrevista de Oswaldo Muñoz al filosofo francés publicada en Babelia el 22 de julio de 1995.
“No me considero alguien intelectual, ni tampoco una persona erudita, sencillamente porque cuando me encuentro con alguien culto me quedo estupefacto. No me inspira ninguna admiración. Una persona así, que sabe de todo en toda circunstancia, que se halla al corriente de todo, que conoce la historia de Italia en la época del Renacimiento, la geografía del Polo Norte, me parece abominable. Quiero decir que yo no poseo ningún saber de reserva. A mi muerte no tendré problema. Es una ventaja. No habrá nada que publicar. No quedara ninguna provisión. Todo lo que aprendo es para una tarea precisa, de tal forma que una vez acabada esta me olvido. Si después, al cabo de 10 años, estoy obligado a tratar del mismo tema, debo recomenzar desde cero. Salvo que sea sobre motivos que se hallan en mi corazón. No en mi cabeza.
La Gente culta es que habla, que ha viajado en la historia, en las disciplinas. En la biografías. Personas como Humberto Eco me resultan prodigiosas. Todo lo que se les pregunta lo saben. No hay más que apretar un botón y sale algo, y además, y además lo curioso es que saben lo que dicen. No los envidio. Aborrezco a los intelectuales. Hablar me parece sucio. Escribir, al contrario, es limpio. No soporto los coloquios ni las conferencias porque hablar es en definitiva encantar, seducir.”
miércoles, 17 de septiembre de 2008
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